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From the Pastor's Desk

My Dear Friends,

Music has a way of moving the soul in a way nothing else can. It pierces our heart and lifts us, breaks us, and inspires us. Last Sunday during the 10:30 a.m. Mass, our Schola Cantorum was singing a particularly moving piece that I’ve heard them sing before, Robert Kochis’ “In Remembrance of Me,” but for some reason last week it shook me to my core. When I am distributing Holy Communion, I am concentrating on the person who is in front of me, and when I am done, the deacon usually takes my ciborium and I go back to the chair to pray. Last week, as I sat down, the song was winding down and the choir sang the last line very softly and movingly that quite honestly made me tear up. This is what the Divine Liturgy is supposed to do, what good liturgical music is supposed to do: raise our eyes and our hearts towards heaven so we can touch the Divine. For the duration of the day, I kept revisiting the words of this song and how powerful they are.

Obviously, the title of the song comes from the Lord’s command at the Last Supper to “do this in memory of me.” Yet everything we do as a Church, as a community of faith, as Christians flows from the Eucharist. Here we are nourished and here we are commanded to go forth and spread the Good News. In remembrance of me, eat this bread. Each line of the song reminds us of the teaching of our Lord and how we are living the commands out as a parish.

In remembrance of me, heal the sick: We are called to tend to the sick among us. Each day, so many of our Extraordinary Ministers of Holy Communion take the Lord to the sick in our neighborhoods and hospitals. They do this quietly as they bring the healing presence of Jesus to those who cannot join us at Mass.

In remembrance of me, feed the poor: Once a month, our Homeless Ministry gathers to go to downtown Miami to feed the poor at the Miami Rescue Mission. Families and young people take part in this effort. Recently I was told of school families that are also tending to the poor in our community by taking our students to feed them.

In remembrance of me, open the door and let your brother in: We must be a hospitable community. We must be welcoming to all those who join us at Sunday Mass. This must be home to all. Last month, I appointed a head usher to oversee all the Masses so that our ushers may warmly greet all those who enter our church. Every weekend, we are visited by people from all over the world. Hospitality must be central to who we are as a Little Flower family. Welcoming the stranger, the child, the disabled, the lost is something we must always do. We do not come to Mass by ourselves. May we always open the door of our hearts to whomever sits next to us for they also bring the presence of Christ.

In remembrance of me, search for truth: As Catholics, we must always be searching for Jesus who is Truth himself. We are doing that this year as a parish as we start this new endeavor of offering Formation Nights to dive deeper into the beauty of our faith.

As we prepare to begin the Lenten season, open your Bibles, revisit the Catechism of the Catholic Church, sign up for a daily Lenten meditation that are offered by so many Catholic platforms, attend daily Mass more often, go to confession, sign up for an hour of adoration…instead of giving up something for Lent, DO SOMETHING in remembrance of Him!

God bless you all,

Fr. Manny

Del Escritorio del Padre

Mis Queridos Amigos,

La música tiene una forma de mover el alma de una manera única. Atraviesa nuestro corazón y nos eleva, nos quiebra y nos inspira. El domingo pasado durante la misa de las 10:30 am, nuestra Schola Cantorum estaba cantando una pieza particularmente conmovedora que los había escuchado cantar antes, "In Remembrance of Me" de Robert Kochis, pero por alguna razón la semana pasada me conmovió. Cuando estoy distribuyendo la Sagrada Comunión, me estoy concentrando en la persona que está frente a mí, y cuando termino, el diácono generalmente toma mi copón y regreso a la silla para rezar. La semana pasada, mientras me sentaba, la canción se estaba terminando y el coro cantó la última línea muy suave y conmovedora que honestamente me hizo llorar. Esto es lo que se supone que debe hacer la Liturgia Divina, lo que se supone que debe hacer la buena música litúrgica: levantar nuestros ojos y nuestros corazones hacia el cielo para que podamos llegar a lo Divino. Durante el día, seguí revisando las palabras de esta canción y cuán poderosas son.

Obviamente, el título de la canción proviene del mandato del Señor en la Última Cena de "hacer esto en memoria mía". Sin embargo, todo lo que hacemos como Iglesia, como comunidad de fe, como cristianos fluye de la Eucaristía. Aquí estamos nutridos y aquí se nos ordena salir y difundir las Buenas Nuevas. En memoria mía, come este pan. Cada línea de la canción nos recuerda la enseñanza de nuestro Señor y cómo estamos viviendo los mandamientos como parroquia.

En memoria mía, sana a los enfermos: estamos llamados a atender a los enfermos entre nosotros. Cada día, muchos de nuestros Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión llevan al Señor a los enfermos en nuestros vecindarios y hospitales. Lo hacen en silencio mientras traen la presencia sanadora de Jesús a aquellos que no pueden unirse a nosotros en la misa.

En memoria mía, alimente a los pobres: una vez al mes, nuestro Ministerio para Personas sin Hogar se reúne para ir al centro de Miami a alimentar a los pobres en la Misión de Rescate de Miami. Las familias y los jóvenes participan en este esfuerzo. Recientemente me dijeron de familias escolares que también atienden a los pobres de nuestra comunidad al llevar a nuestros estudiantes a darles de comer.

En memoria mía, abre la puerta y deja entrar a tu hermano: debemos ser una comunidad hospitalaria. Debemos dar la bienvenida a todos los que se unen a nosotros en la misa dominical. Este debe ser el hogar de todos. El mes pasado, designé a un ujier como jefe para supervisar todas las Misas para que nuestros ujieres puedan saludar calurosamente a todos los que entran a nuestra iglesia. Todos los fines de semana, nos visitan personas de todo el mundo. La hospitalidad debe ser un elemento fundamental para quienes somos la familia de Little Flower. Dar la bienvenida al extraño, al niño, a los incapacitados, a los perdidos es algo que siempre debemos hacer. No venimos a misa solos. Que siempre abramos la puerta de nuestros corazones a quienes se sientan a nuestro lado, ya que también traen la presencia de Cristo.

En memoria mía, busca la verdad: como católicos, siempre debemos estar buscando a Jesús, quien es la verdad misma. Lo estamos haciendo este año como parroquia al comenzar este esfuerzo nuevo de ofrecer Noches de Formación para sumergirnos más profundamente en la belleza de nuestra fe.

Mientras nos preparamos para comenzar la temporada de Cuaresma, abran sus Biblias, vuelvan a visitar el Catecismo de la Iglesia Católica, inscríbanse para una meditación diaria de Cuaresma que ofrecen tantas plataformas católicas, asistan a misa diaria con más frecuencia, acudan a confesión, inscríbanse para una hora de adoración... y quizás en vez de renunciar a algo por la Cuaresma, porque ¡NO HACER ALGO en memoria de Él!

Que Dios los bendiga a todos,

Padre Manny