Mis queridos amigos,
Al comenzar este Adviento, damos la bienvenida a todos los visitantes que acuden esta semana a nuestra iglesia para venerar las reliquias de nuestra patrona, Santa Teresita del Niño Jesús. Será una semana ajetreada para nuestra parroquia, que comenzará el lunes con la bendición del pesebre al aire libre. El martes, las reliquias de la Santa llegarán con gran solemnidad y serán recibidas esa misma noche por nuestro arzobispo con una Misa de Bienvenida oficial, tras haber recorrido los Estados Unidos durante los últimos dos meses. Mientras las reliquias se encuentran aquí en la iglesia, en la escuela comenzarán a llegar las atracciones de la feria, ya que el próximo fin de semana celebraremos nuestra Feria Parroquial anual.
Así pues, hay muchas actividades en nuestro recinto, pero no permitamos que el ajetreo de esta semana nos distraiga de la realidad que hoy vivimos: el Adviento y nuestra preparación espiritual para recibir a Cristo esta Navidad. Para ello, nos encomendamos a nuestra patrona, como muchos de nosotros lo haremos esta semana junto con nuestros numerosos visitantes. Nos inspiramos en la sabiduría de Santa Teresita, Doctora de la Iglesia.
Santa Teresita nos invita a seguir el caminito que nos conduce a Dios. El caminito nos invita al silencio, tan necesario durante el Adviento. Recordemos que Teresa vivió su vida religiosa en el silencio de un convento de clausura. Es conocida por decir: «El silencio es bueno para el alma». Es en el silencio donde verdaderamente nos encontramos con lo Divino. Miren nuestra Capilla de Adoración al otro lado de la calle. Muchos de ustedes se reúnen en silencio para adorar al Señor presente en el Santísimo Sacramento. Teresita expresó este anhelo por el Señor cuando dijo: «¡Oh, Jesús! En este día, has colmado todos mis deseos. De ahora en adelante, cerca de la Eucaristía, podré sacrificarme en silencio, esperar el Cielo en paz. Manteniéndome abierta a los rayos de la Divina Hostia, en este horno de amor, seré consumida, y como un serafín, Señor, te amaré».
Como Santa Teresita, abracemos el silencio al entrar en este santo tiempo de Adviento. Abracemos el silencio al recibir sus reliquias esta semana, mientras oramos por gracias y una lluvia de rosas que descienda sobre nuestra parroquia. Y, finalmente, abracemos el silencio al preparar nuestros corazones para Cristo, nuestro Rey recién nacido en esta navidad.
Que Dios los bendiga a todos,


