5 de Abril – Domingo de Pascua de la Resurrección 

Mis Queridos Amigos,

¡La paz sea contigo!

Estas fueron las primeras palabras que Jesús pronunció a los discípulos tras su resurrección. Estas fueron también las primeras palabras pronunciadas el año pasado por el recién elegido Papa León XIV cuando emergió en la logia de San Pedro. La paz del Cristo Resucitado es más necesaria ahora que nunca en nuestro mundo, que sufre por tanta violencia. Oramos para que todos nuestros feligreses y visitantes sientan la paz que solo Cristo puede dar mientras nos reunimos para la Misa de Pascua este fin de semana.

¡Hoy celebramos nuestra 100ª Pascua como parroquia! Pienso en cómo debió de ser aquella primera Pascua para el padre Comber y nuestros feligreses fundadores. Esta iglesia no existía, ni tampoco la antigua iglesia de al lado. La mayoría de las misas se celebraban en la capilla de nuestro colegio. Sin embargo, hoy estamos aquí porque esos pioneros querían dar a conocer el mensaje transformador de la resurrección para todos. ¡Soñaban en grande! Se propusieron construir esta hermosa iglesia, y ahora estamos cosechando los frutos de su trabajo.

El año pasado, esta iglesia ha sufrido restauraciones extensas gracias a la generosidad de muchos, y si miras hacia nuestro balcón, nuestro nuevo órgano de tubos encargado ya está completamente instalado. Los constructores terminaron la mañana del Jueves Santo, y ahora el trabajo de asonorizar el órgano comienza dentro de dos semanas.

La belleza que ves a tu alrededor es el legado que dejamos a las futuras generaciones de feligreses de Little Flower. Dentro de un siglo, cuando nuestros bisnietos se reúnan para celebrar la 200ª Pascua de la parroquia, ¡escucharán ese órgano de tubos tocando el Aleluya para celebrar la resurrección!

Ahora, la pregunta que os planteo a todos este Domingo de Pascua es esta: ¿qué tipo de legado espiritual dejaremos para las futuras generaciones? Hemos trabajado intensamente por el legado físico para asegurar que esta majestuosa iglesia siga siendo un faro de esperanza. Ahora debemos compartir esta buena noticia de la resurrección con el resto del mundo. Vuelvo a pensar en nuestros feligreses fundadores. Con comunicaciones limitadas, tuvieron que ir puerta por puerta para informar a sus vecinos de que en 1926 se iba a construir una parroquia católica. Con tanta tecnología al alcance de la mano, ¿qué estamos haciendo para atraer a otros a Cristo y llevarlos a Misa para encontrarse con el Señor Resucitado en la Eucaristía? Debemos adoptar el espíritu de nuestros fundadores al comenzar el segundo siglo de vida de esta parroquia. Que nuestro mensaje sea claro y sencillo: ¡Cristo ha resucitado! No hay mensaje más grande. Es transformador. Es el mensaje central del cristiano. Salgamos de este lugar sagrado y prendamos fuego al mundo por el Señor Resucitado. ¡Que eso sea nuestro legado!

¡Feliz Pascua!

Dios los bendiga a todos,

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